60 millones ya votaron antes del martes: en EE.UU. la elección empezó semanas antes del cierre
El voto anticipado superó los 60 millones y los comicios se cubren en seis husos horarios. Cuando cierran las primeras mesas, buena parte del electorado ya decidió.

Cuando cerraron las primeras mesas de votación en Estados Unidos, una parte enorme de la elección ya estaba hecha. Más de 60 millones de personas votaron antes del martes 3 de noviembre, según el conteo que se difundió al cierre de la jornada. A la mañana, el cálculo que circulaba era de más de 54 millones. En unas horas, la cifra subió.
Ese número cambia la forma de mirar una noche electoral. Se vota en seis husos horarios, los centros cierran a distintas horas según el estado y los primeros cómputos empiezan a difundirse desde las 20, hora argentina. Pero lo que se escruta esa noche es, en buena medida, lo que cada persona resolvió días o semanas antes, con tiempo para leer, comparar y pensar en su casa.
En juego están los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, 35 bancas. Las proyecciones de encuestadores ubican en un 79% las probabilidades de que Trump pierda la Cámara y en un 56% las chances de los demócratas de recuperar el Senado. Detrás de esos pronósticos aparecen la inflación, el precio de la gasolina y la guerra de Irán. Es decir, el bolsillo y el surtidor pesan en el voto antes que cualquier discurso de cierre de campaña.
Y ahí entra el dato que casi nadie puso al lado: una encuesta de la Universidad de Harvard mostró que el 27% de los jóvenes estadounidenses espera vivir peor que sus padres y el 25% espera vivir mejor. Es el primer año, en 26 años de esa encuesta, en que el pesimismo supera al optimismo. Esa misma generación, la de 18 a 29 años, es la que vota con la expectativa de que el ascensor social dejó de funcionar. El voto anticipado récord y ese pesimismo hablan de lo mismo: gente que no esperó al último día porque ya sabía qué le pesaba.
Que tantos votaran temprano también deja en evidencia un problema que un panel de la Kennedy School de Harvard describió hace poco. El electorado estadounidense se informa poco sobre política por la sobrecarga de información, las burbujas en redes sociales y la menor transparencia del gobierno. El voto anticipado concentra la decisión en semanas de campaña saturada, justo cuando el ruido es mayor. Se vota con más tiempo, pero no necesariamente con más datos claros.
Para quien vive en la Argentina, esto no es lejano. El resultado puede cambiar el vínculo con el Tesoro estadounidense, además de los mercados financieros y las negociaciones comerciales. Un Congreso en manos de la oposición obligaría a negociar cada ley importante, y eso incluye lo que toca a comercio, deuda y alianzas.
La lectura de la noche, entonces, es esta. Mientras los portales siguen los resultados voto a voto, lo que ya está definido es la parte más grande: más de 60 millones de decisiones tomadas antes del cierre de urnas. Lo que queda por conocerse es el reparto de bancas. Lo que ya se conoce es cuándo y por qué la gente decidió.
“Una elección no se gana la noche del recuento: se gana en las semanas en que la gente mira su bolsillo y decide. Más de 60 millones ya lo habían hecho antes de que abrieran las urnas.”
