Notas de FirmaRED Hoy · Lo no dicho · domingo, 1 de noviembre de 2026 · 19:14

Montes volvió de una operación y definió un clásico: la tarde que se escribió con paciencia

Un delantero que no convertía desde mayo y venía de una operación en el pie derecho decidió el Clásico Universitario. Mientras, un pez y un ave muestran que esperar también es una técnica.

Clemente Montes no convertía desde mayo. En el medio hubo una operación en el pie derecho y meses de recuperación. Este domingo, en el Claro Arena de San Carlos de Apoquindo, marcó el único gol del Clásico Universitario: la UC le ganó 1-0 a la U y siguió en la pelea por el Chile 2.

El dato queda casi escondido detrás del resultado, pero es lo más raro de la tarde. En un deporte que mide a sus jugadores por lo que hicieron la semana pasada, un delantero volvió después de una lesión larga y resolvió el partido que más pesa en el calendario de su club. La defensa de la UC, con Juan Ignacio Díaz y Agustín Farías como centrales, sostuvo el cero. El técnico Daniel Garnero habló de un equipo que fue justo ganador y de provocar una reacción en el plantel.

Del otro lado, la lectura fue la contraria. Fabricio Coloccini, ayudante de la U, pidió tranquilidad tras la derrota y la expulsión de Fernando Gago. Charles Aránguiz fue más lejos: reconoció que el equipo perdió el campeonato. Un mismo partido, dos vestuarios, dos maneras de procesar lo que pasó en noventa minutos.

La espera como método aparece, casi sin que nadie lo note, en otras notas del día que parecen de otro mundo. El pez sapo de Commerson mide medio metro, tiene una caña en la cabeza a modo de señuelo y puede devorar presas de su mismo tamaño sin perseguirlas: se queda quieto y deja que lleguen. En la Reserva de Tigres de Pakke, en la India, un seguimiento de 18 temporadas documentó que las hembras de cálao se encierran en el nido, con una rendija por la que el macho les lleva alimento durante tres o cuatro meses seguidos.

En los tres casos, el resultado visible es un instante: un gol, un bocado, un pichón que sale del nido. Lo que lo hizo posible fue un período largo en el que nada parecía pasar. Montes lo vivió en un quirófano y en una rehabilitación; el cálao, dentro de un tronco; el pez, inmóvil sobre el fondo.

Esa es la conexión que ningún cronista del partido hizo, porque el partido se cuenta en el momento y el gol se explica en los meses anteriores. Lo mismo vale fuera de la cancha. Quien vuelve de una licencia médica, de una pausa laboral o de un tratamiento largo suele medirse por el día de su regreso, no por lo que ya había hecho. El caso de Montes recuerda que el tramo invisible es el que decide el visible.

Hay una utilidad concreta para quien lee. Si alguien en su casa o en su trabajo está volviendo de una recuperación, la medida justa no es cuánto rinde la primera semana. Un delantero tardó desde mayo hasta noviembre en convertir y su gol valió un clásico.

“Un gol dura un segundo, pero se prepara durante meses. Cuando alguien vuelve de una pausa, no lo midas por la primera semana: medilo por lo que hizo mientras nadie miraba.”

Montes volvió de una operación y definió un clásico: la tarde que se escribió con paciencia
FirmaRED Hoy · firmared.com/hoy
ConclusiónMontes tardó desde mayo, con una operación en el pie derecho de por medio, en volver a convertir, y su gol decidió un clásico: el rendimiento visible es la punta de una espera que casi nunca se cuenta.
Con información de La Tercera, Infobae, Clarín; 8 notas con hora de ingreso sellada. Los números del día los calcula FirmaRED sobre todas las notas.acta firmada · hash 2bcfaf4daf37c5ab… · json
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