Prometían menos trabajo con la IA y hay quienes trabajan más que nunca
“La IA promete tiempo libre, pero si cada tarea se hace más rápido, el que gana es quien pide más tareas.”
Cuando una tarea se hace en la mitad del tiempo, el tiempo sobrante rara vez queda a disposición de quien la hizo. Lo que cambia es la vara: si antes se esperaba un informe por día, ahora se esperan dos. Un desarrollador de software contó en un blog que, desde que usa inteligencia artificial en su trabajo, tiene más carga que antes, y su relato encontró eco entre miles de programadores que reconocieron la misma sensación.
Es un testimonio personal, no una medición, y conviene leerlo así. Pero describe un mecanismo viejo: toda herramienta que acelera la producción tiende a elevar la cantidad de producción exigida antes de reducir las horas trabajadas. El ahorro existe, pero la discusión de fondo es quién se lo queda: la persona que trabaja, la empresa o el cliente, que paga lo mismo y recibe más.
Para la Argentina el punto toca de cerca. El trabajo en plataformas, que mide su rendimiento en tareas completadas y no en horas, ya muestra cómo se organiza una jornada cuando el ritmo lo marca un sistema. Una encuesta nacional sobre trabajo en plataformas, analizada por investigadores del CONICET en 2026, se propone justamente relevar qué valoran quienes trabajan así. La respuesta importa, porque cada vez más oficios, del escritorio a la redacción, van a medirse del mismo modo.
De ahí sale una regla simple para cualquier trabajador que escuche que una máquina le va a devolver horas: el tiempo ganado no se reparte solo. Si no se acuerda de antemano qué parte queda para descansar, para estudiar o para cobrar más, el mercado lo absorbe en forma de más tareas. La productividad sube sola, pero que el beneficio llegue a quien la produce depende de lo que se negocie.
Ver el trabajo original en Hacker News ↗