El Presupuesto 2027 ya reparte el poder: se negocia en la mesa de los bloques
Antes de que alguien vote en 2027, se define quién cuenta con los votos en el Congreso. Los números de RDT y el Presupuesto marcan el mismo camino.

RDT Consultores midió fórmulas presidenciales para 2027 y puso frente a frente a Milei-Bullrich y Kicillof-Massa. El estudio relevó también pisos, techos e intención de voto por candidato individual, y un balotaje hipotético entre el Presidente y el gobernador bonaerense. Son números a dos años de la elección, pensados para ordenar alianzas antes que para anticipar resultados.
El mismo día, y en otro tablero, el oficialismo negocia el Presupuesto 2027 con el PRO, la UCR y bloques dialoguistas. Esa negociación incluye subsidios, fondos y leyes a medida para sumar los votos que todavía faltan. Y en esas conversaciones con los gobernadores, Patricia Bullrich aparece desplazada, justo la mitad de una fórmula que la encuesta presenta como tal.
Ahí está lo que no se ve si se miran las dos noticias por separado. La fórmula que la consultora mide en pesos y porcentajes se está probando, al mismo tiempo, en el único lugar donde hoy hay algo concreto que repartir: la mesa donde se cierran los números del gasto. Quien participa de ese acuerdo gana un lugar en la negociación; quien queda afuera lo pierde sin que ninguna encuesta lo registre.
Bullrich lo sabe. Rearma su equipo, acelera contactos políticos y no define su candidatura hasta marzo o abril. Marca diferencias públicas con Javier y Karina Milei por las formas de conducción, y sostiene que esa tensión pone en riesgo el proyecto oficialista. Tiene estructura propia en el PRO y en la coalición, y por eso cada reunión con un bloque dialoguista suma o resta a su figura, más que cualquier sondeo.
Del otro lado ocurre algo parecido, con otro método. Kicillof recorre provincias para armar el MDF desde las bases, sin franquicias locales. Y en el PJ, Kicillof, Uñac y Massa miden fuerzas mientras Buenos Aires y San Juan todavía no fijaron sus calendarios electorales. Sin fecha de interna, quien arma territorio gana tiempo para negociar.
Cristina Kirchner agregó otra pieza al tablero: no descartó ser candidata en 2027 si recupera sus derechos políticos, condicionada a revertir una inhabilitación perpetua. Lo dijo en una entrevista con The Washington Post, desde su prisión domiciliaria. Una posibilidad que depende de la Justicia y no de los bloques, pero que también obliga a todos los demás a ordenar sus cálculos.
Qué tiene que ver esto con quien lee. Un Presupuesto es la lista de cuánto se destina a salud, a jubilaciones, a obras, a las provincias. El mismo día se confirmó que el Gobierno afronta un pago de US$ 860 millones al FMI con reservas, en un contexto en que Washington condiciona nuevos desembolsos a reformas antes de diciembre. Cada decisión que se firme en esa mesa de bloques decide cuánto queda para el resto.
Por eso conviene mirar el Presupuesto como lo que es: el primer capítulo de la campaña. La ley que se cierre antes de noviembre dice quién cedió qué, a qué gobernador se le prometió qué fondo, y qué espacio político quedó con margen para crecer. Esos acuerdos pesan más que un punto de diferencia en una encuesta.
Los números de RDT sirven para saber cómo está parado cada nombre hoy. Lo que se firma en el Congreso sirve para saber cuánto margen va a tener mañana. Quien quiera entender la elección de 2027 tiene un dato concreto que seguir: con quién cierra el oficialismo el Presupuesto, y quién queda afuera de esa foto.
“Una encuesta mide lo que la gente piensa hoy; un Presupuesto fija lo que el Estado hará mañana. La elección de 2027 se empieza a ganar cuando se reparte la plata, no cuando se cuentan los votos.”
