Wawrinka, Monfils y Jara Lozano: el neuquino entra al top 5 del circuito que transforma el tenis
“Un neuquino entre los cinco mejores del circuito muestra que el camino al tenis profesional ya no pasa solo por Buenos Aires.”
Un tenista de Neuquén figura en un grupo de cinco junto a Stan Wawrinka y Gaël Monfils, dos nombres que llevan años en la elite del circuito. Lo llamativo no es solo la compañía: es de dónde sale el jugador. El tenis argentino se contó durante décadas desde Buenos Aires, Córdoba y Rosario, y un apellido patagónico en esa lista corre el mapa.
Este deporte es caro y viajero. Exige canchas, entrenadores, torneos juveniles, pasajes y años de inversión antes de dar un solo peso de premio. Quien nace lejos de los grandes centros arranca con una desventaja que no tiene que ver con el talento: tiene que irse, o armar en su ciudad lo que otros tienen a la vuelta de la esquina. Que alguien lo logre desde el interior habla de clubes, familias y entrenadores que sostuvieron una carrera sin infraestructura de capital.
Pasa algo parecido en cualquier oficio. El conocimiento y la oportunidad se concentran donde hay masa crítica, pero la masa crítica se construye cuando alguien de afuera demuestra que se puede. Cada pibe que juega en una cancha de cemento en Cutral Co o en Zapala mira distinto el camino cuando ve que uno del mismo mapa llegó. El ejemplo hace de cartografía: marca que ese recorrido existe.
Queda una cuenta pendiente: un caso no es un sistema. Para que el interior produzca jugadores de manera sostenida hacen falta torneos regionales, becas, viajes financiados y entrenadores formados cerca. El talento está repartido parejo por el territorio; lo que se reparte mal son los medios para desarrollarlo. Un nombre neuquino entre grandes del circuito es una buena noticia, y vale lo que valga la cantidad de caminos que logre abrir detrás.
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