Un especialista en psicología sostiene que los padres empiezan a notar cuánto de su día depende de sus hijos a
“Cuando los hijos crecen, el vacío de los padres no se llena con llamadas: se llena con una vida propia que hay que empezar a construir antes.”
Cuando los hijos crecen y arman su propia agenda, muchos padres descubren que su rutina giraba alrededor de esos contactos y que quedan con largos períodos sin nadie que los interrumpa. Ese vacío, que la nota describe como una espera constante, es uno de los factores que más pesan en la soledad de la tercera edad. Los datos disponibles muestran que la dependencia emocional crece cuando la red de contención se achica, y eso afecta tanto la salud mental como la física. La lectura apunta a que el cambio tiene que empezar del lado de los adultos mayores, antes de que el silencio se vuelva costumbre.
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