Un entrenamiento con caras de emociones ayudó a regular la zona cerebral vinculada a la depresión
“La depresión no responde igual para todos: enseñar al cerebro a reaccionar a caras cotidianas abre la puerta a tratamientos adaptados a cada persona.”
La depresión no es una sola cosa: para algunos pesa más la falta de placer y para otros la ansiedad, y cada perfil podría responder a un entrenamiento distinto. Este trabajo sugiere que se puede apuntar a esas diferencias usando material cotidiano como rostros en vez de señales abstractas. Para una persona que convive con este cuadro, la noticia abre la posibilidad de tratamientos más ajustados, aunque todavía falta comprobar cuánto duran los efectos. Hoy no es una cura, pero sí una pista sobre por qué dos personas con el mismo diagnóstico necesitan cosas distintas.
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