Trump ofrece US$ 1 millón por datos que lleven a condenar fraude electoral en EE.UU.
“Pagar una recompensa para que los ciudadanos busquen fraude electoral no reemplaza a la investigación: traslada el trabajo de la justicia a cualquiera que quiera cobrar.”
La recompensa se ofrece a particulares y no a investigadores, lo que traslada a la ciudadanía el rol de buscar pruebas de irregularidades. Hasta ahora, las autoridades electorales y los tribunales de distintos estados revisaron denuncias similares y en gran parte no encontraron evidencia de fraude a gran escala. Un incentivo económico de esta magnitud puede multiplicar las denuncias sin pruebas, y cada una de ellas erosiona la confianza en los resultados de las urnas. Lo que se pone en juego es quién decide qué es fraude: un expediente judicial o la palabra de quien paga por encontrarlo.
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