Fiesta electrónica gratuita de Halloween el 31 de octubre en San Juan de Aragón, CDMX
“Una noche de música gratuita en el este de la ciudad dice algo simple: la cultura pública también puede llegar a los barrios que el centro se olvida.”
Una noche de música electrónica sin entrada, sin registro y a varios kilómetros del centro cambia el mapa de quién puede salir a bailar. El sábado 31 de octubre, en avenida 517 sin número, en San Juan de Aragón, la Secretaría de Cultura capitalina pone seis sets de DJ al alcance de cualquiera que quiera acercarse. En una fecha en la que casi todo lo que se ofrece es pago, que algo así quede abierto es lo que le da peso.
La música electrónica nació como cultura de pista, de pertenencia y de encuentro, y con el tiempo se volvió una industria de entradas caras, listas cerradas y horarios pensados para quien vive cerca de los circuitos de moda. Llevarla a la periferia, y hacerlo con financiamiento público, la devuelve a su origen: un espacio donde el que llega entra.
Lo mismo se ve del otro lado del mundo hispano. En la zona norte del Gran Buenos Aires, varios municipios armaron para el mismo fin de semana shows gratuitos y propuestas para chicos, adolescentes y adultos. Dos ciudades enormes, con la misma decisión: que la noche más convocante del calendario juvenil no dependa del bolsillo.
Hay algo más de fondo. Una ciudad grande se mide también por cuánta de su oferta cultural llega a los barrios que quedan lejos del centro. Un evento de una noche no cierra esa brecha, pero muestra que se puede achicar. Y la fiesta gratuita, cuando funciona, deja una marca más duradera que el disfraz: la costumbre de pensar el espacio público como un lugar donde divertirse también es un derecho.
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