Una nueva investigación analiza qué grupos son más vulnerables a la desinformación sobre salud
“Si ciertos grupos creen más fácil la desinformación sobre salud, el error no está en ellos sino en cómo llega la información a quienes más la necesitan.”
Que un dato falso sobre salud prenda en alguien no depende solo de cuánto sabe esa persona. Depende de dónde está parada: qué tan cerca tiene un médico que le explique, cuánto tiempo tiene para consultar, a quién le cree cuando algo le da miedo. Por eso importa saber qué perfiles de población quedan más expuestos: la desinformación sanitaria no cae pareja, se acumula donde el sistema llega peor.
Y ahí hay algo que en la Argentina se ve a diario. Cuando una vacuna, un tratamiento o un síntoma se discuten en un grupo de WhatsApp familiar, la información que circula no es la más precisa sino la que viene de alguien de confianza. La confianza personal le gana al dato verificado. Quien no tiene un médico de cabecera ni un centro de salud al que volver, termina resolviendo con lo que le llega al celular.
Un trabajo de la Universidad Nacional del Comahue (2026) sobre dietas para el espectro autista muestra por qué esto no es un problema abstracto: ante diagnósticos que generan angustia, las familias buscan intervenciones restrictivas muy difundidas, y la distancia entre lo que circula y lo que la evidencia respalda se paga en la mesa de todos los días. Lo mismo vale para cualquier tema donde el miedo empuja a actuar rápido.
Hay además una pista metodológica que sirve de referencia. Como recuerda un material de la Universidad Nacional de La Plata (2026), la estadística existe para interpretar información recogida y responder una pregunta concreta. Preguntar quién es más vulnerable es precisamente eso: dejar de tratar a la población como un bloque y mirar dónde se concentra el riesgo.
La conclusión es simple y queda: la desinformación en salud es un problema de distribución, no de ignorancia individual. Se corrige llevando información clara y cercana adonde hoy no llega, no retando a quien se equivocó.
Leer la nota completa en Chequeado ↗