Un presidente de Estados Unidos cuestionó como “amañadas” las elecciones de Brasil sin presentar pruebas
“Cuando un presidente duda de una elección ajena sin pruebas, la que sale perdiendo es la confianza que tienen los propios votantes en sus instituciones.”
Las declaraciones de un jefe de Estado extranjero sobre el resultado de una elección ajena instalan una sospecha que puede circular más rápido que cualquier verificación. Cuando el cuestionamiento llega sin pruebas, el costo recae en la confianza en las instituciones electorales de Brasil y en la discusión pública que se alimenta de esa duda. El episodio muestra que la desconfianza electoral ya no se queda dentro de las fronteras de cada país y que, con un megáfono internacional, basta una afirmación sin sustento para influir en el debate de otra democracia.
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