Un estudio de Pulsar.UBA para el Club de Amigos muestra que los chicos porteños se mueven menos a medida que c
“Ocho de cada diez familias saben que sus hijos necesitan moverse más, y aun así la actividad física cae con la edad: el problema ya no es saberlo, es poder hacerlo.”
El relevamiento indica que la mayoría de las familias de Buenos Aires ya reconoce que sus hijos necesitan más movimiento, aunque la actividad física baje con los años. La caída en la adolescencia suele estar ligada a menos espacios seguros, más horas de estudio y pantallas, y acceso desigual a clubes o actividades pagas. Eso significa que el sedentarismo infantil no depende solo de la voluntad de las familias, sino también de los recursos de cada barrio. Si la brecha según zona y nivel económico se mantiene, la salud de los chicos empezará a diferir según donde vivan.
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