Un análisis de Ámbito describe las elecciones en Bulgaria atravesadas por la guerra en Ucrania y la crisis eco
“Cuando sube la energía, la política exterior deja de ser abstracta: se paga en la factura de cada hogar búlgaro.”
La definición presidencial que se perfila para una segunda vuelta deja a Bulgaria en el medio de dos presiones que no se resuelven solas: el precio de la energía que pagan los hogares y la posición del país frente a Moscú y Kiev. Cuando la energía sube, la discusión sobre alianzas deja de ser abstracta y se paga en la boleta de luz y de gas. Lo que se decida en las urnas va a marcar cuánto margen tiene el próximo gobierno para sostener la línea europea sin trasladar el costo al bolsillo de la gente. La pregunta de fondo es quién carga con la cuenta cuando la geopolítica empieza a sentirse en la cocina.
Leer la nota completa en Ámbito ↗