Un agente de inteligencia artificial eligió una terapia génica e inyectó el tratamiento en el cerebro de un ra
“Cuando una máquina elige qué le aplicamos a un ser vivo, la pregunta ya no es si puede hacerlo sino quién responde si sale mal. La ciencia se está automatizando más rápido que nuestras reglas.”
Por primera vez, una parte clave de un experimento biológico, la elección del tratamiento, la hizo un programa y no un investigador. Esto puede acelerar la ciencia y bajar costos, pero también reduce el control humano sobre decisiones que terminan en seres vivos. Para cualquiera que siga la expansión de la IA, es una señal de que el trabajo científico también empieza a ser automatizable. El límite de un experimento así es que se hizo en un solo animal, así que todavía falta mucho para saber si el método es confiable.
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