Piezas de platería francesa y obras de Rodin de la colección Blaquier-Arrieta salen a subasta
“Cada obra que sale a subasta cambia de manos y deja un precio de referencia que va a condicionar cuánto vale el arte en la Argentina.”
Se trata de una de las dispersiones patrimoniales más relevantes del mercado de arte argentino en los últimos años, porque cada lote que sale a la venta redefine qué obras quedan en colecciones privadas y cuáles pasan a manos de nuevos compradores. Una subasta de este tamaño deja una referencia de precios que condiciona las tasaciones de piezas similares durante un tiempo. También significa que parte del patrimonio reunido por una familia durante décadas se disuelve en un solo remate. Lo que queda en juego es dónde terminará gran parte del arte decorativo y pictórico que hoy se conserva en el país.
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