Netflix estrena Gordon, la serie de Pablo Trapero con Rodrigo de la Serna
“Cuando una plataforma global invierte en reconstruir la dictadura, la memoria deja de ser tema de libros y pasa a ser una historia que millones pueden ver.”
Aníbal Gordon no fue un delincuente más de los años 70: fue un hombre que cruzó la frontera entre el crimen común y el aparato del Estado. Su recorrido, de la banda armada al centro clandestino, muestra algo que la historia argentina reciente todavía incomoda: la dictadura no se sostuvo solo con uniformes, necesitó también gente con oficio en la violencia y con ganas de enriquecerse. Esa mezcla de terror político y negocio criminal es lo que la serie pone en pantalla desde el 18 de noviembre.
Que sea un thriller y no un documental cambia cómo llega el tema. La ficción se mira en el sillón, sin que nadie la pida, y llega a quien nunca abrió un libro sobre el período. Para una generación que conoció la dictadura por una fecha en el calendario escolar, un personaje con rostro y voz puede ser la primera vez que el horror tiene nombre propio. Pablo Trapero ya trabajó sobre la Argentina reciente, y esa trayectoria pesa en cómo se cuenta una historia que admite poca liviandad.
Hay además una cuestión de escala. Una plataforma global distribuye la historia al mundo entero, y un caso que acá se discutió en tribunales y en sobremesas ahora circula entre espectadores que no saben quién fue Gordon ni qué fue su entorno. Una investigación de la Universidad Nacional de La Plata, de 2026, analiza justamente cómo las producciones del streaming global dejan huella en la cultura argentina, y plantea que lo que entra por pantalla termina modelando la conversación local. La memoria, en estos tiempos, también se disputa en el catálogo.
La conclusión es simple y vale la pena guardarla: lo que una sociedad no cuenta bien, se lo cuenta otro, y a su manera. Cuando la historia propia llega por una plataforma extranjera, la tarea de quienes la conocen es acompañarla con contexto, para que el entretenimiento sea puerta de entrada al conocimiento y no su reemplazo.
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