Miles de manifestantes enfrentaron a la policía en Albania durante una nueva protesta contra el Gobierno
“Cuando la protesta llega a los edificios del Estado, el problema deja de ser de la calle y pasa a ser de quien gobierna, que tiene que responder por algo más que el orden.”
Los enfrentamientos en Tirana elevan la presión sobre un gobierno que ya debe responder por el orden público y por el reclamo que originó la marcha. Los daños a edificios estatales y las detenciones convierten una protesta en un conflicto institucional que puede condicionar la agenda política del país. Para quien sigue la región, el caso muestra cómo el malestar social se traslada rápido a la calle cuando los canales de diálogo se cierran. La pregunta de fondo queda abierta: qué pasa con la negociación una vez que se apagan los incidentes.
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