Israel vota con participación récord y Netanyahu se juega el poder frente a Gadi Eisenkot
“Cuando una elección se vuelve récord de participación, la pregunta deja de ser quién gana y pasa a ser quién gobierna con qué apoyo.”
Cuando una sociedad vota más que nunca, casi siempre está diciendo que algo le dolió y quiere decidir ella. Hasta las dos de la tarde, la participación en Israel ya había subido seis puntos respecto de la elección anterior, el nivel más alto a esa hora desde 1973. Esa fecha no es un dato decorativo: es el año de la guerra de Yom Kipur, el último momento en que el país sintió que la sorpresa militar lo había dejado desnudo. Medio siglo después, vuelve a votar así, y es la primera elección desde el ataque de Hamas de 2023.
Lo que se decide en el Parlamento de 120 bancas va más allá de un nombre. Ninguna fuerza gobierna sola: cada escaño pesa en la construcción de una coalición, y de esa aritmética dependen las decisiones sobre seguridad, las negociaciones en la región y el vínculo con Washington. Por eso los pronósticos abiertos, con encuestas repartidas entre el primer ministro y el exjefe del Estado Mayor, no garantizan un cambio de rumbo ni su ausencia.
Hay un detalle que ordena todo: el desafiante no propone una ruptura con la línea dura sobre Gaza y la cuestión palestina. Capitaliza el desgaste del oficialismo, incluso el de un primer ministro que perdió un hijo en la guerra, pero no una mirada opuesta del conflicto. Y hasta se habla de una posible coalición entre ambos después del escrutinio. Es decir: lo que la gente reclama en las urnas es responsabilidad y conducción, más que un giro de fondo.
Es una escena que en la Argentina se reconoce sin esfuerzo: después de una crisis profunda, el electorado suele premiar a quien promete orden y rendición de cuentas más que a quien promete algo radicalmente distinto. Las sociedades golpeadas no votan una teoría, votan quién se hace cargo.
La conclusión queda a la vista: una participación récord mide el tamaño del miedo y de la exigencia de una sociedad, y el resultado, sea cual sea, estará condicionado por lo que ese reclamo permite y lo que no.
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