Fernanda Bolsonaro y Janja da Silva, las dos mujeres que se disputan el rol de primera dama en Brasil, tienen
“En la campaña brasileña la primera dama ya no es protocolo: es parte del mensaje, y votar también es elegir a quien acompaña.”
El perfil de quien acompaña a un candidato ya no es un detalle protocolar: en Brasil, la primera dama vuelve a ser una figura política con agenda propia, presencia en campaña y peso en la imagen de cada fórmula. Comparar dos trayectorias tan distintas muestra cómo se arma el mensaje electoral alrededor de la familia y de la vida privada. Para el votante, esa construcción pesa tanto como los programas, y en un país con una polarización tan marcada el rol de estas mujeres puede inclinar la percepción de quienes todavía no decidieron. El tablero electoral brasileño se define también en estos detalles.
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