Compró un vagón de subte abandonado por $700.000 y lo convirtió en su casa de fin de semana
“Lo que el mundo descarta muchas veces es la mejor materia prima para una casa que nadie más se animó a imaginar.”
Un vagón retirado del servicio pasó de ser chatarra a vivienda por una suma menor a un millón de pesos, lo que muestra cuánto valor puede tener material urbano descartado. La operación deja en evidencia que el reciclaje de estructuras de transporte puede convertirse en una alternativa de alojamiento accesible. Para quien busca una segunda casa a bajo costo, el caso abre una vía que hasta hace poco parecía improbable: la de convertir lo que la ciudad desecha en un espacio propio. La idea se sostiene menos en la rareza del gesto que en la necesidad de encontrar refugio donde el mercado inmobiliario ya no llega.
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