Camilla Cavendish reconstruye en “Generación Quizás” los testimonios de quienes tuvieron menos hijos de los pr
“Cada familia que posterga un hijo no hace un capricho: hace cuentas, y el país termina pagando la factura en escuelas y jubilaciones.”
Cuando una generación entera posterga o reduce la paternidad, el efecto no se ve en un año: se acumula en escuelas que cierran, sistemas jubilatorios que se achican en aportantes y ciudades que envejecen. Los testimonios muestran que la decisión rara vez es un capricho individual y casi siempre responde a cuentas concretas sobre alquiler, sueldos y horizonte incierto. Lo que se pone en juego es si esas cuentas pueden cerrar para quien quiere tener hijos. La pregunta de fondo es cuánto del declive demográfico se explica por lo que la sociedad le ofrece a quien empieza a construir una familia.
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